Usos prácticos del modo incógnito (además de ‘ese’)

modo incógnito

Usar el modo incógnito tiene una serie de utilidades y ventajas más allá de LA que los malpensados/as que leéis este blog estáis barruntando (adivinanza: empieza por ‘po’, acaba en ‘no’ y en medio hay una letra que, en el abecedario, se encuentra entre la q y la s).

Antes que nada hay que advertir que no es una capa de invisibilidad que te vaya a ayudar a navegar por Internet sin ser detectado, cual Frodo y Sam a las puertas de Mordor. Sin embargo, sí puede serte útil para ciertas cosas (aparte, de nuevo, de para ver eso que estás pensando).

¿Para qué sirve el modo incógnito?

En esencia, su principal utilidad es navegar en privado sin que tu buscador registre los contenidos que descargas o las páginas por las que navegas. El modo incógnito sólo se utiliza cuando estás navegando en la ventana que has abierto en esta modalidad. Si saltas a otra, tu actividad quedará registrada a ojos del buscador.

No te hace invulnerable

Pese a todo, el modo incógnito no es el equivalente a la invisibilidad de Sue Storm de los 4 Fantásticos. Tu proveedor de servicios de Internet, los gestores de las webs a las que acudes o los esforzados informáticos de tu oficina (si trabajas en red) pueden estar al tanto de tus ‘paseos’ online, ya que determinadas compañías cuentan con servidores o programas especiales que ‘esquivan’ el modo incógnito para monitorizar la actividad de sus empleados.

En esencia, en cuanto abandones la ventana de navegación privada las contraseñas autoguardadas, las cookies o las visitas que hayas hecho se borrarán. Sin embargo, por poner un ejemplo, en la caché DNS del ordenador que hayas utilizado seguirá quedando constancia de los sitios que has visitado. También tu IP puede ser rastreada en modo incógnito (es decir, si tu IP ha sido baneada por alguna razón, la navegación privada no supone un remedio). En este sentido, es una modalidad que funciona a nivel local, pues hace que tu ‘rastro’ online desaparezca del ordenador que has usado (y, como veíamos, no del todo), pero no de Internet.

Usos útiles de la navegación privada

Pese a lo mencionado anteriormente, el modo incógnito puede ayudarte en ciertas circunstancias:

  • Navegar en un ordenador que no es el tuyo: Para que, por ejemplo, no se guarden las contraseñas que has usado para entrar en el correo, Facebook… esta regla se aplica a la navegación en equipos compartidos (los de una oficina, verbi gratia).
  • Abrir varios perfiles en redes sociales a la vez, o distintas cuentas de correo al mismo tiempo, sin que haya que cerrar sesión.
  • Hacer compras en la red: Uso del modo incógnito clásico donde los haya. Ejemplo al vuelo. Seguro que alguna vez has mirado posibles regalos para una persona (tu novio, tu hermana, tu mujer…) que comparte ordenador contigo. Y seguro que después de buscar ‘cajas recopilatorias de Thin Lizzy’, ‘camisetas graciosas online’ o ‘anillos de amatista’ han aparecido anuncios relacionados con tu búsqueda de regalos en redes sociales u otros sitios web. Esto no te sucederá si vas a la caza del regalo en modo incógnito, utilidad que está muy relacionada con la siguiente que te mostramos.
  • Compra de ciertos artículos/servicios: Normalmente se pone el ejemplo de los billetes de avión. Algunas, no todas, aerolíneas alteran al alza los precios de billetes y destinos en función de ciertas cookies almacenadas en tu ordenador.
  • Rellenar y enviar formularios con datos más o menos ‘sensibles’.
  • Chequear tu web de la manera en la que lo haría un visitante anónimo.

Como ves, el modo incógnito para navegar de manera privada tiene más utilidades que la de ver esa cosa que rima con ‘horno’ sin dejar rastro.

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